Cuando una persona empieza tratamiento con CPAP por Apnea Obstructiva del Sueño, suele pensar en dos beneficios muy concretos: dejar de roncar y levantarse con más energía. Y sí, eso ya es importante. Pero el tratamiento puede aportar mucho más. Hoy sabemos que dormir mejor y mantener una buena oxigenación durante la noche también puede influir en el metabolismo, en la inflamación del organismo y, probablemente, en el equilibrio de la microbiota intestinal.
La Apnea Obstructiva del Sueño no consiste solo en “dejar de respirar” unos segundos mientras dormimos. Lo que ocurre es que la vía aérea se cierra de forma repetida durante la noche. Eso provoca bajadas intermitentes de oxígeno, pequeños despertares que muchas veces la persona ni recuerda y una activación continua de mecanismos de estrés en el organismo.
Dicho de forma sencilla: el cuerpo pasa la noche en modo alerta. Aumenta la actividad del sistema nervioso simpático, crece el estrés oxidativo y se activan distintas señales inflamatorias. Cuando esto se repite noche tras noche, puede acabar afectando a muchos más sistemas de los que imaginamos.
Ese impacto sostenido no se queda solo en el sueño. También puede repercutir en la regulación de la glucosa, en las hormonas del apetito, en la presión arterial y en la respuesta inflamatoria general del organismo.
Por eso no sorprende que muchas personas con Apnea Obstructiva del Sueño presenten también problemas asociados como:
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- Resistencia a la insulina
- Hipertensión arterial
- Hígado graso
- Aumento de peso
- Fatiga persistente
- Más inflamación en el organismo
En los últimos años, distintos estudios han observado que la Apnea Obstructiva del Sueño puede relacionarse con cambios en la composición de la microbiota intestinal y con alteraciones de la barrera intestinal. La hipótesis más aceptada es que las bajadas repetidas de oxígeno y el mal descanso modifican el entorno intestinal, favorecen el desequilibrio de la microbiota y contribuyen a mantener la inflamación de bajo grado. Aun así, todavía se necesita más investigación para entender bien hasta dónde llega este efecto y qué impacto clínico tiene en cada paciente. Y aquí es donde la CPAP cobra una importancia que va mucho más allá de evitar ronquidos.
Al mantener abierta la vía aérea durante la noche, la CPAP reduce las bajadas de oxígeno y los microdespertares. Eso ayuda a que el cuerpo salga poco a poco de ese estado de alerta mantenido. En muchos pacientes, sobre todo cuando usan bien el tratamiento, esto se traduce en una mejora progresiva del descanso, de la somnolencia diurna y de algunos indicadores relacionados con la salud cardiovascular y metabólica.
En la práctica, cuando el tratamiento se usa bien y de forma constante, muchas personas notan al cabo de unas semanas:
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- Más energía por la mañana
- Mejor concentración
- Menos cansancio físico y mental
- Menos somnolencia durante el día
- Una sensación general de mayor recuperación
Eso sí, la CPAP no debe entenderse como una herramienta aislada. Los resultados suelen ser mejores cuando, además del tratamiento respiratorio, se cuidan otros pilares básicos de la salud.
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- Una alimentación equilibrada y con perfil antiinflamatorio
- La salud intestinal y el equilibrio de la microbiota
- La reducción de la grasa visceral
- El ejercicio físico regular
- El manejo del estrés
- Unos horarios de sueño más estables
- El cuidado de los ritmos circadianos
Dormir bien y respirar de forma estable durante la noche ayuda al organismo a salir del modo alerta y a recuperar mejor sus procesos de reparación.
Durante el sueño se regulan hormonas, se ajusta el metabolismo energético, se reorganiza parte de la respuesta inmune y el cuerpo aprovecha para repararse. Por eso, tratar correctamente la Apnea Obstructiva del Sueño no solo mejora el descanso: también puede ayudar a mejorar la salud general.
Respirar bien durante la noche puede cambiar mucho más que la calidad del sueño: puede ser una pieza importante para mejorar la salud metabólica, la microbiota intestinal, reducir la inflamación y ayudar al cuerpo a funcionar de forma más eficiente.
Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).